LAS PALABRAS: MI PRIMER AMOR
Segunda Parte
Segunda Parte
RELATO DE UNA
EPIFANÍA
El día en que Ramón Osuna se dio
cuenta que el día de su muerte había arribado sin retraso alguno, se le
presentó en forma de molusco gigante la epifanía que habría de convertirse en
el legado más importante de la nueva sociedad que surgiría después de su deceso.
Ocurrió de esta manera: Siendo Ramón Osuna uno de los más respetados sonámbulos
de la época, levantose él en medio de un profundo sueño en el cual la
iridiscencia de un pequeño rincón de su casa lo llamaba a la exploración
fantástica de una realidad sin pies ni cabeza. Cuando finalmente alcanzó el
rincón que, en la realidad se presentaba completamente vacío de fantasía, la
mencionada iridiscencia se transformó en algo tan inefable, que Ramón Osuna
sólo supo que tenía entre sus manos el objeto más etéreo del que en el mundo
entero se haya tenido cuenta alguna.
Levantose Ramón Osuna a la mañana
siguiente teniendo la plena certeza de haber obtenido la serendipia más
innombrable de la historia de todos los días de la humanidad, y, como si su
sueño de sonámbulo no hubiese sido más que un episodio cotidiano de una noche
insomne, hallándose en la seguridad de tener aquel preciado objeto entre su
manos, como si este hubiese dormitado con él mismísimo, abrió las cortinas de
sus grandes ventanas, sin dejar de sostener nunca el objeto nombrado, y no pudo
ser más el asombro de Ramón Osuna que cuando se dio cuenta de que estaba
presenciando la más bella aurora de toda la historia de los días de la
humanidad. Aunque poco seguro de creer para quien lee este relato, es necesario
decir que aquel amanecer fue el más espléndido de todos los vistos por Ramón
Osuna; amanecer que albergó, para acabar de rematar la belleza impropia de
aquellos días de soledad perpetua, el más hermoso arrebol de los amaneceres del
mundo entero.
Al ver esto, Ramón Osuna,
atolondrado por las bellezas que en forma de casualidades la vida le
presentaba, decidió salir a las calles a comunicar su dicha a sus congéneres y
a, según eran sus aspiraciones, comentar la belleza que él estaba seguro todos
y todas habían presenciado; después de todo, pensó, todos y todas vivimos bajo
el mismo cielo. Fue después de estas
cavilaciones propias de un soñador sin tiempo, que Ramón Osuna salió gritando a
los cuatro vientos a través de las calles de su ciudad: “¡Miren, miren!, qué
bello amanecer es éste. El más bello, el más sublime”, sin embargo, su pasmo
fue indescriptible cuando Ramón Osuna se dio cuenta que ninguno o ninguna de
sus congéneres era capaz de mirar al cielo y ninguno o ninguna se había
percatado de la belleza que los rodeaba. Ni siquiera lo escucharon cuando
comentó la maravillosa serendipia que llevaba en sus manos. Todos y todas,
increíblemente, no hacían más que planear el día o pensar en la hora siguiente.
No se miraban a las caras mutuamente, sino que parecían vivir allí y estar
allá: no se percataban de nada ni nadie, tan sólo de su futuro ciertamente
cierto.
Fue así como Ramón Osuna sintió
una desesperanza terrible, pero al contemplar el bello objeto sintió unas ganas
renovadas de seguir viviendo. Sucedió entonces que en el preciso instante en
que pretendía mirar al cielo, cruzose su mirada con la más hermosa mujer en la
historia de los días de la humanidad, que curiosamente había sido la vecina de
Ramón Osuna durante más de 5 años. De repente ambos, sin percatarse de ello,
cayeron en una limerencia de la cual no se salva ni el más precavido de los
mortales. Sin embargo, la mujer de su vida se perdía en la bruma de la polución
que producían los carros y las gentes de futuro ciertamente cierto.
Mientras caminaba en persecución
de la susodicha, Ramón Osuna no podía dar crédito a lo que sus oídos advertían:
era una música maravillosamente meliflua la que cobijaba el ambiente. Los
sonidos que emanaban de aquel recinto le hincharon el alma a tal punto de
perder la conciencia de su propio ser, perdiéndose así en los suspiros propios
de la emanación de sentimientos, tan raros en aquellos días de gentes de futuro
ciertamente cierto.
Ramón Osuna entró a aquel lugar
bendito, cuya incandescencia lo estaba dejando sediento. Fue entonces cuando se
percató de las burbujas creaban una fuerte efervescencia en el vaso de agua que
se hallaba a su lado; efervescencia que le presentó como un milagro divino y
danzante de la vida. Hallándose Ramón
Osuna bajo los efectos renovadores del agua que es dadora de vida, contempló a
la salida del local una luminiscencia impropia de aquellos días de gentes de
futuro ciertamente incierto. Y un instinto cuasi que primitivo lo motivó a
alcanzar aquella luz que resultó siendo la figura de la mujer que amaba.
Ramón Osuna la tomó en sus
brazos, la besó como nunca jamás había besado, y fue ahí cuando el amor se
interrumpió por la más terrible y curiosa epifanía de toda la historia de los
días de la humanidad. Se percató entonces que la bella mujer a la que amaba era
la muerte, y no por ello dejó de amarla fielmente. Sin embargo, fue en aquel
preciso instante cuando Ramón Osuna supo que el objeto al que con tanto fervor
había portado durante el mejor día de su vida, no era nada más y nada menos que
el presente.
Es así como, motivado por la
mujer que amaba y el objeto que portaba, se encaminó a lo más alto de la ciudad
y pronunciaría las palabras que se recuerdan como el discurso con mayor grado
de elocuencia de la historia de los días de la humanidad: “Gentes de futuro
tristemente cierto, de planes escabrosamente calculados, de corazones
congelados por la bruma de los tiempos, de mentes petrificadas bajo los
azarosos afanes del futuro y los feos tiestos del pasado, siento lástima por
ustedes porque han caído en el olvido más imperdonable de cuantos en el mundo
existen: el olvido del presente. Nuestro paso efímero por el mundo se ha
convertido en un desenlace infinito de historias sin contar, de recuerdos sin
retener, de acontecimientos bellos sin guardar, de afanes opresores de mente y
corazón, de espíritu y celebración. Pobres humanos, que han olvidado lo
inmarcesible de la belleza propia de lo cotidiano. No les he de legar ningún
pútrido futuro, ni he de recordarles ningún pasado, pero les dejo el tesoro más
grande que en mi vida conocí para que ustedes, contrario a mí, no gocen de él
tan sólo un día, sino por el resto de los días de la historia de la humanidad.
Les dejo mi serendipia: el presente.”
Buen día, queridos lectores y queridas lectoras. Hoy les he compartido un cuento que obedece al tema que planteamos en la entrada anterior: las palabras y la belleza que traen consigo las mismas. Les agradecería la amable lectura de mi cuento, y me sentiría honrada con cualquier clase de apreciaciones sobre éste en los comentarios del blog.
Si pudieron tener acceso a la lectura de las páginas que les compartí en la última entrada del blog, estoy segura de que encontraron que construí mi cuento con las 20 palabras más hermosas del idioma español. Este ejercicio lo hice especialmente para ustedes, queridos lectores y queridas lectoras, para que nos animemos a retarnos a nosotr@s mism@s con creaciones que en un principio nos parecen un poco alocadas. Honestamente, aunque finalmente logré la creación del cuento, en un principio me sentí casi que desahuciada al no tener ni idea de cómo mezclar palabras al parecer tan disímiles en su significado.
Hoy mi invitación es a la CREACIÓN, sin importar si en un principio nos sentimos cohibidos, o quizá sentimos que no "somos buenos" en eso. Respecto a ello, aunque pueda sonar una frase cliché o a consejo de autoayuda, desde mi propia experiencia quiero decirles de todo corazón: "Todos somos naturalmente artistas". Somos sensibles frente a algo, somos capaces de crear, porque aquella es la esencia misma del ser humano. Animémonos amigos y amigas a pintar un cuadro si te has repetido durante años a que el arte gráfico no es lo tuyo; animémonos a escribir un cuento si siempre has creído que eres pésima escribiendo, animémonos a cantar una canción aún cuando creas que tienes una voz que rompería todo un vidrial; animémonos a volver a las palabras, nuestro primer amor.
Les comparto el link anterior, para quien no haya tenido la oportunidad de ver las 20 palabras, y les dejo la siguiente entrada en donde desarrollaremos más a fondo el tema de la creación. ¡Feliz día para todos y todas!
http://cavernasliterarias.blogspot.com.co/2015/11/las-palabras-mi-primer-amor.html
http://cavernasliterarias.blogspot.com.co/2015/11/las-palabras-mi-primer-amor-tercera.html
Les comparto el link anterior, para quien no haya tenido la oportunidad de ver las 20 palabras, y les dejo la siguiente entrada en donde desarrollaremos más a fondo el tema de la creación. ¡Feliz día para todos y todas!
http://cavernasliterarias.blogspot.com.co/2015/11/las-palabras-mi-primer-amor.html
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