domingo, 29 de noviembre de 2015

EL CINE: ENTRE EL ARTE Y LA VIDA
Cuarta Parte



El espacio de hoy, queridos amigos y queridas amigas, y en el que abordaremos los dos sentidos restantes (olfato y tacto) ha venido a mi memoria una de las más admirables personas de las que yo haya podido tener en cuenta: Helen Keller, quien es al protagonista de la entrada de hoy y cuya foto es la portada de este espacio. 

No se imaginarán, queridos y queridas cibernautas, que aquella mujer que están viendo perdió la audición y la visión total a los 19 meses de edad, y por el resto de su vida. ¿Se imaginan, cibernautas, cuán diferente hubiese sido su vida si no pudieran ver ni oír? ¿Qué hubieran hecho? ¿A qué se hubieran dedicado? ¿Echarse a la pena, como decimos en mi país?

Pues bien, esta mujer no hizo eso en absoluto, y una breve sinopsis de su historia nos dará una grandísima lección de vida: hasta la edad de 7 años, Helen Keller vivió apartada, y sus modod sde relacionarse con el mundo eran prácticamente imposibles. Era una especie de niña salvaje, sin embargo a la edad de 7 años llegaría la maestra Sullivan a su vida, quien le enseñaría el milagro del lenguaje, sí, queridos amigos y queridas amigas, el lenguaje. Fue así como Helen Keller llegó a descubrir los milagros de la comunicación y del lenguaje y, mucho tiempo después, ya una adulta, se convertiría en al voz de miles de personas con discapacidad visual y auditiva alrededor del mundo. Fue conferencista y partícipe de las luchas sindicales y socialistas. Igualmente, publicó libros en los cuales da cuenta de su maravillosa historia de superación personal. 

¿Por qué hemos evocado a Helen Keller en esta sección? Pues bien, su amor por la vida, su pasión por la lucha y la superación se han convertido en un ejemplo histórico, pero lo increíble es que lograra vislumbrar toda la belleza que hay en el mundo tan sólo a través de tres sentidos, y los que, curiosamente, son los más desvalorizados en la sociedad actual: el tacto, el olfato y el gusto. 

Imaginémonos, queridos y queridas cibernautas, un día en la vida de esta gran mujer: explorando el mundo a través de estos tres sentidos, buscando la belleza oculta en cada figura, en cada objeto, tratando con ávidas fuerzas de buscar a través del tacto, del gusto y del olfato la maravilla y la increíble hermosura que es vivir. Entonces, queridos lectores y queridas lectoras, si Helen Keller se enamoró de la vida a través de los tres sentidos que les descubrieron la maravilla de la misma, ¿cómo no vamos a permitirnos a nosotros mismos y nosotras mismas descubrir la vida a través de los millones de sensaciones que nos ofrecen los cinco sentidos que poseemos? 

Recordemos, queridos lectores y queridas lectoras, que los sentidos son las puertas del sentimientos: si no sentimos, estamos muertos, si nuestro corazón no se aviva y no da señales de vida alguna, entonces resucitemos, volvamos a nacer, a través de un canto, a través de un libro, de una fiesta, de un olor, del recuerdo de una sensación, de la imagen de lo bello, de la pureza de un sonido; de cualquier cosa, pero no nos permitamos ser muertos en vida. Les comparto el link de la película sobre Helen Keller y su maestra (Hay otra película más reciente, sin embargo no me parece buena) y una frase de esta maravillosa persona.



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